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Tu propia cafeteria en casa

¿Te encanta el Starbucks pero crees que es un timo que te claven 6 eurazos por un café? Pues la única solución es que aprendas a hacerte tú mismo esos ricos cafés en tu casa.
Como estoy probando la nueva Senseo Cappuccino (de la que podéis saber mi opinión aquí), me he dedicado a investigar y probar todas sus variantes, que como ya sabéis gracias a posts anteriores, son unas cuantas. Y nada, que en un pis pas he convertido mi casa en una cafetería. 
Lo único que me faltaba era escribir el nombre en la taza… Y para que no se diga, lo hice. Eso sí, dedicado especialmente a trnd.


Y nada, que aquí os dejo mis tres recetas favoritas. 
  
Caramel macchiato
Este si es un clásico del Starbucks. Básicamente es el que siempre me tomo, de ahí que me haya tomado la licencia de decir que es un clásico. Si lo quieres hacer en tu casa con la Senseo Cappuccino apunta:
  •  Leche
  • Vainilla al caramelo (la de Vahiné mismo)
  • Topping de toffe (Yo uso uno de Dr. Oetker)
  • Una monodosis de café Marcilla Senseo variedad “Brasil”
Echamos en una taza un chorrito de vainilla al caramelo. A continuación preparamos el cappuccino con una monodosis de variedad “Brasil” (me encanta, muy recomendable). Cuando ya esté listo le echamos un poco de topping de toffe por encima y listo.

Cappuccino doble chocolate
Es el cappuccino de toda la vida, pero con chocolate ya incluido en el café (no sólo espolvoreado).
  • Leche
  • Cacao en polvo
  • Una monodosis de café Marcilla Senseo variedad “Vienés”
Preparamos el cappuccino con una monodosis de variedad “Vienés” (café con vainilla y chocolate, mmm). Para terminar espolvoreamos un poco de cacao en polvo puro por encima.

Buenas noches*
Es perfecto para antes de ir a dormir: suave, dulzón y sobre todo descafeinado.
  • Leche
  • Vainilla azucarada
  • Canela en polvo
  • Una monodosis de café Marcilla Senseo variedad “Descafeinado intenso”
Echamos en una taza una cucharadita de vainilla azucarada. A continuación preparamos el cappuccino con una monodosis de variedad “Descafeinado intenso”. Por último espolvoreamos un poco de canela en polvo por encima.  

Por supuesto le podéis añadir el azúcar que queráis a cualquiera de ellos.

Como veis son tres cafés muy sencillos de hacer con cositas que podéis encontrar en cualquier supermercado y la verdad es que están riquísimos. ¿Quién quiere dejarse medio sueldo en el Starbucks pudiendo tomarte uno de estos cafés bien calentito en el sofá de tu casa?

Ya me contaréis.

*Nota de la autora: He optado por un nombre “serio” y estándar tras desechar otros como “Canelatte” (por juego cutre de palabras) o “Canela fina” (por cutre en general).

¿Tomamos un café?

A la hora de escoger una cafetera puedes optar por comprarte una italiana de toda la vida, una express, una de filtro o una de monodosis. Estas últimas se han puesto muy de moda últimamente y podemos encontrar desde la archiconocida Nespresso hasta la más comercial Dolce Gusto, ambas de Nestlé. Pues bien. Gracias a TRND he tenido la oportunidad de probar la Philips Senseo Brio, que funciona con cápsulas de café Marcilla. 

  
Vayamos por partes. Para empezar el diseño. Aunque siempre encuentro que este tipo de cafeteras son demasiado grandes, la Senseo no ocupa tanto espacio como otras, sobre todo por la forma que tiene. Es bastante bonita. Un aspecto negativo del diseño es que la cubeta de agua se tiene que coger a pulso, es decir, no tiene asa. Yo no había reparado en ello como un contra, ya que realmente no pesa mucho, pero sí que es una de las cosas en las que primero se fijaron otras personas.

Otro aspecto diferente a otras cafeteras es el tema “cápsulas”. Lo de cápsulas lo pongo entre comillas, porque realmente no son exactamente cápsulas, si no que se trata de una especie de discos de filtro con café dentro. Personalmente prefiero este método a las capsulitas, ya que así puedes ver y oler lo que hay dentro.

El sistema es parecido al de una express. Hay dos cazos, uno normal y otro doble, que sirve para hacer dos cafés a la vez, o para cafés como el cappuccino, que llevan incorporada la crema. Los disquito de café son orgánicos, así que los puedes tirar a la basura (otro punto positivo respecto a las cápsulas).

El precio y lo fácil que es encontrar los recambios también es un factor fundamental. Todas las máquinas cuestan más o menos lo mismo. Al final te viene a salir por una media de 100€. Lo importante es el precio de las cápsulas. Siguiendo con las comparaciones las capsulitas de nespresso te cuestan 0,30€. Las de Dolce Gusto más o menos lo mismo, eso sí, para hacer un cappuccino gastas dos capsulas (una de leche y otra de café, así que el precio se dobla). Un café de Philips Senseo te sale por la mitad, unos 15 céntimos.

Un paquete de 16 dosis no llega a 3 euros, el mismo en Dolce Gusto sale por casi 5. Ambas marcas las puedes encontrar en los supermercados, cosa que no pasa con las Nespresso, que tienen sus propios sistemas y canales de distribución.

Una ventaja respecto a otras es que puedes hacer dos cafés a la vez, y que los tienes en unos 20-30 segundos, aunque no puedes regular la cantidad que quieres como en otras.
 

En cuanto a sabores puedes escoger entre una gran variedad:
  • Básicas: Mezcla, Natural, Descafeinado, Café desayuno.
  • Orígenes: Colombia, Kenya, Brasil.
  • Placer: Irlandés, Vienés y Cappuccino.

A mí me han gustado el Brasil y el Kenya. De los especiales me quedo con el Vienés y con el Irlandés, sobre todo por su originalidad.
Soy bastante cafetera y los encontraba flojitos, pero realmente estaban buenos. Es lo que tiene el café Marcilla. El problema es que son un vicio y como lo puedes hacer fácilmente puedes tomarte tres cafés seguidos sólo por probar sin enterarte.


En definitiva: ¿Recomiendo este producto? Sí, si tienes pensado comprarte una cafetera de monodosis con buena relación calidad-precio y sólo vas a hacer café. De entre las que hay en el mercado creo que es de las mejores. Eso sí, hay que decir que no tiene variedades de chocolate o té como tiene la Dolce Gusto, así que si quieres algo así, esta no es tu máquina.